Cerrito Encantado

Rincón de Guayabitos: la playa familiar favorita de México

Playa al atardecer con el sol metiéndose detrás de un cerro, una palma en primer plano y gente caminando por la orilla

Rincón de Guayabitos es donde las familias mexicanas van a la playa. Una larga media luna de agua tranquila donde sí te puedes meter a nadar, en la Bahía de Jaltemba, como a una hora al norte de Puerto Vallarta, llena de restaurantes de palapa, pangas y vendedores de pescado asado en vara. Aquí le dicen a la bahía "la alberca más grande del mundo", y cuando ya estés flotando a las 10 de la mañana con un coco en la mano, vas a entender por qué.

Nosotros vivimos a 25 minutos, en los cerros de Altavista, y Guayabitos es nuestro día de playa de cajón. En esta guía te contamos del pueblo, la playa, la comida, los paseos en lancha y dónde quedarte si quieres todo eso de día y la calma de la selva de noche.

En esta guía (toca para abrir)

Qué es y dónde está Rincón de Guayabitos

Guayabitos debe su nombre a los guayabos, y el pueblo está justo donde dice el nombre: en el rincón de la Bahía de Jaltemba, a unos 65 km al norte del aeropuerto de Puerto Vallarta por la carretera 200, en la Riviera Nayarit. Comparte la bahía con dos pueblos hermanos. La Peñita de Jaltemba, cruzando un riíto hacia el norte, es el pueblo de a diario, con el banco, el mercado de frutas y verduras y el famoso tianguis de los jueves. Los Ayala, pasando el cerro hacia el sur, es una caleta más chica y más tranquila.

Lo que hace especial a Guayabitos es quién vacaciona aquí: sobre todo familias mexicanas, de Guadalajara y Tepic, más una colonia fiel de visitantes de invierno de Estados Unidos y Canadá. Esa mezcla mantiene al pueblo auténtico. Los precios son en pesos, la comida es mexicana de verdad y el ambiente de playa es de todas las generaciones: abuelos bajo la sombrilla, niños en la banana y el tío de alguien dormido en una hamaca.

El pueblo: Sol Nuevo, los retornos y la plaza

Todo el pueblo cuelga de una sola calle principal, la Avenida del Sol Nuevo, que corre paralela a la playa. De ahí salen calles laterales llamadas retornos, que dan vuelta hacia la arena en cerradas, conectadas por andadores que se cuelan entre los hoteles hasta la playa. En Guayabitos nunca te pierdes de verdad; todos los caminos terminan en el agua.

La plaza principal renovada sobre Sol Nuevo, con su kiosco, sus jardineras y las letras gigantes de colores de GUAYABITOS, es el punto de encuentro del pueblo, y en temporada hay mercaditos de artesanías y conciertos. También hay un tianguis más chico los lunes en el mismo Guayabitos, con joyería, cerámica y arte, aunque el bueno es el de los jueves en La Peñita.

Si vienes en coche: hay estacionamientos gratis y de paga a unos pasos de la playa, además de lugares en la calle, pero en puentes y fines de semana festivos llega temprano porque el pueblo se llena rápido.

La playa de Guayabitos

La playa es el chiste de todo esto: una media luna larga, de pendiente suave, protegida por cerros en ambas puntas, con agua que se mantiene entre 25 y 30°C todo el año. Las olas son tan chicas que niños y abuelos se meten sin bronca, algo raro en este tramo del Pacífico y justo la razón por la que las familias llevan generaciones viniendo. Por algo playa guayabitos es de las más buscadas de Nayarit.

Así funciona un día de playa: escoges un restaurante de palapa y las sillas y la sombrilla son tuyas mientras sigan llegando las micheladas y el ceviche, o rentas un lugar por tu cuenta por unos 50 a 100 pesos. Y luego dejas que la playa venga a ti. Los vendedores recorren la arena con pescado embarazado (pescado asado en vara, el antojo insignia de la bahía y quizá la mejor comida de playa de México), brochetas de camarón, mango, piña, churros, agua de coco, hamacas y joyería. Aquí no te presionan como en Puerto Vallarta; un "no, gracias" amable y todos siguen su camino tan contentos.

La punta sur, por la zona hotelera, es donde está el movimiento: palapas, bares de playa con música en vivo, bananas. Camina hacia el norte, rumbo a la parte residencial, y la gente se va quedando atrás hasta que solo hay palmeras y arena tranquila. En invierno, mientras flotas, échale un ojo al horizonte: las ballenas jorobadas se ven seguido desde la mismita playa.

Esnórquel en la Isla del Coral

La isla que ves como a kilómetro y medio de la orilla es la Isla del Coral, una isla protegida y deshabitada con agua clarita y arrecifes llenos de peces tropicales. Las pangas salen de la playa y cruzan en unos 10 a 15 minutos, algunas con fondo de cristal, por unos 250 a 350 pesos por persona el viaje redondo, muchas veces con el equipo de esnórquel incluido. Isla del Coral Guayabitos Tours organiza paseos, o simplemente contratas una lancha ahí en la arena.

Dos tips de experiencia propia: ve temprano, porque a las 9 am la isla es casi privada y para el mediodía ya está llena, y llévate tus propios snacks y agua en lugar de confiarte del restaurancito de la isla.

Avistamiento de ballenas (diciembre a marzo)

Cada invierno, las ballenas jorobadas migran desde Alaska para reproducirse en estas bahías cálidas, y febrero es el mes más seguro para verlas saltar. Las puedes ver desde la playa, pero estar en el agua junto a una ballena de 40 toneladas es otra cosa. Barco Fiesta Guayabitos hace tours familiares con parada opcional en la Isla del Coral, y las pangas de la playa ofrecen paseos más chicos y más baratos que se venden ahí mismo en la arena. En enero y febrero reserva con unos días de anticipación.

Temporada extra: las tortugas marinas anidan en esta costa de julio a diciembre.

Pesca deportiva

Por estas aguas corren el dorado y el atún aleta amarilla. Reserva con un charter con buenas reseñas como Capitán Tony's Charters en Guayabitos o Chacala Pesca Deportiva saliendo de Chacala, o negocia directo con un capitán en la playa. La mayoría de los viajes incluyen equipo, y en muchas palapas te cocinan tu pesca para la cena con todo gusto.

Dónde comer en Guayabitos y La Peñita

En esta bahía no vas a comer mal, y vas a pagar una fracción de lo que cuesta en Puerto Vallarta. Una comida de mariscos para dos en una palapa de playa sale como en 300 a 400 pesos. Casi todos los lugares son solo efectivo, así que trae pesos.

En Guayabitos:

  • Restaurante Pineda: la institución de la bahía, miles de reseñas buenísimas, famoso por el pescado zarandeado (pescado abierto en mariposa y asado a la leña). A la hora de la comida y de la cena se llena, así que ve fuera de horas pico.
  • El Comelón: los locales te van a decir que los camarones al ajo son los mejores de la bahía, con música en vivo los fines de semana por la tarde.
  • Piña Colada: un favorito de años para los camarones al ajo y unas margaritas muy en serio.
  • Vista Guayabitos: en la ladera rumbo a Los Ayala, vale la pena por la vista de toda la bahía al atardecer.

Si quieres todavía mejor precio, cruza el río a La Peñita, donde nuestros favoritos son La Casita de Irma, el sushi de Hanami y el muelle de los pescadores por la mañana. Te contamos de todos en nuestra guía de La Peñita.

La caminata a Los Ayala y las playas escondidas

En la esquina sur de la bahía (el rincón, pues), la orilla da vuelta hacia Los Ayala, una caleta de casi un kilómetro bordeada de palmeras, más tranquila y menos construida que Guayabitos, a unos 30 minutos de nuestra casa. Puedes llegar en coche en 5 minutos, tomar una combi por unos cuantos pesos o subir por la vereda del cerro.

Los Ayala también es la puerta a las playas secretas de la bahía. Desde su otra punta, una vereda de 15 minutos sobre el cerro empinado te deja en la Playa del Beso, una caletita protegida donde apenas caben dos toallas, que es justo la gracia. Más adelante está Playa Frideras, a la que se llega con marea baja y que casi siempre está vacía, y la vereda más larga a la Playa del Toro pasando por el Mirador del Toro, si quieres una caminata de verdad antes del chapuzón.

La Peñita y el tianguis de los jueves

La Peñita, a 5 minutos al norte cruzando el río, es el pueblo de a diario de la bahía, y el jueves por la mañana es su gran función: el tianguis, el mercado semanal más grande de la región, con arte huichol, artesanías de todo México, joyería, frutas y verduras y una sección de antojitos a la que conviene llegar con hambre. Está a 20 minutos de nuestra puerta y seguimos yendo casi cada semana. Para conocer el pueblo completo, su malecón y dónde comer, checa nuestra guía completa de La Peñita de Jaltemba.

Paseos de un día desde Guayabitos

La Bahía de Jaltemba queda en medio de todo, por eso decidimos vivir aquí:

  • Chacala: un pueblito pesquero en una bahía llena de palmeras, con caminatas por la selva a caletas escondidas y un punto de surf secreto. Checa nuestra guía de Playa Chacala.
  • Petroglifos de Altavista: grabados en piedra de hace dos mil años a lo largo de un arroyo en la selva, todavía un sitio sagrado wixárika (huichol), que termina en pozas naturales para nadar.
  • Aguas termales en la selva: pozas rústicas de piedra en Nuevo Ixtlán, en la Sierra de Vallejo, donde cada grupo tiene su propia poza. Una aventura de medio día por camino de terracería.
  • Paseo a caballo: cabalgatas de la selva a la playa en Lo de Marcos, donde los caballos se meten hasta el mar.
  • Manglares de La Tovara (San Blas): un paseo en lancha entre cocodrilos y aves hasta un ojo de agua para nadar, como a hora y media al norte.

Cuándo venir y tips prácticos

Temporadas: de noviembre a mayo es temporada seca: días soleados de 25 a 30°C, agua tranquila de 25 a 27°C y ballenas en invierno. De junio a septiembre es temporada verde: mañanas calurosas de sol, aguaceros cortos por la tarde, la selva a todo volumen y el agua más calientita del año en septiembre y octubre. La costa tiene como 320 días de sol al año, así que las probabilidades juegan a tu favor.

Gente: el pueblo de unos 3,500 habitantes pasa de 20,000 en la semana de Navidad y en Semana Santa, cuando la playa se vuelve una gran fiesta familiar mexicana (divertida, pero reserva con mucha anticipación y espera precios al triple). La temporada de visitantes de invierno va de noviembre a abril. Entre semana siempre está más tranquilo que en fin de semana. Agosto es el mes más calmado de todos.

Dinero: trae pesos. Casi todos los restaurantes y todos los vendedores de playa son solo efectivo. El banco más cercano está en La Peñita, y los cajeros de la zona se quedan sin dinero en Navidad y Semana Santa, es famoso, así que saca efectivo con tiempo.

Cómo moverte: los taxis no tienen taxímetro, así que acuerda la tarifa antes de subirte. Las combis van y vienen entre La Peñita, Guayabitos y Los Ayala por unos cuantos pesos. Si vienes manejando desde Puerto Vallarta, haz la carretera de día; es un camino fácil y bonito.

Ruido: aviso justo si te quedas en la zona hotelera: la música de los bares de playa puede seguir hasta muy tarde, y los gallos empiezan temprano. Es parte del encanto, hasta la tercera noche.

Guayabitos vs Sayulita

Son playas opuestas. Sayulita es internacional, curada y llena de gente: clases de surf, boutiques, despedidas de soltera y precios en dólares. Guayabitos es unas vacaciones familiares mexicanas: agua para nadar, bananas, pescado embarazado y cenas a la tercera parte del precio. Si quieres vida nocturna y compras, escoge Sayulita. Si quieres nadar, comer rico y ver a México disfrutar, Guayabitos gana siempre.

Desde nuestra casa en Altavista no tienes que escoger: Guayabitos queda a 25 minutos para un lado y Sayulita a 45 para el otro.

Dónde quedarte: en la playa, o arriba de todo

Guayabitos te va a encantar. Y si lo que necesitas es una escapada de verdad, aquí va la verdad honesta: los pueblos de esta bahía son maravillosos de día y ruidosos de noche, los cuartos de hotel son sencillos y cada atardecer lo compartes con la multitud.

Nosotros construimos Cerrito Encantado para el otro tipo de viaje. Una casa privada en la selva, en los cerros de Altavista, a 25 minutos de la playa de Guayabitos, con alberca, wifi Starlink y nada más que pájaros y montañas verdes alrededor. Días de playa cuando tú quieras, y noches que son completamente tuyas. Es una experiencia que ningún hotel de playa te puede dar: despertar arriba de la selva, café con el amanecer y toda la costa allá abajo.

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Preguntas frecuentes

¿Vale la pena visitar Rincón de Guayabitos?

Sí, sobre todo para familias y para cualquiera que quiera una playa donde sí se pueda nadar, con ambiente de pueblo playero mexicano de verdad. Agua tranquila, comida buenísima y barata, paseos en lancha ahí mismo en la arena y una de las escenas de playa más auténticas del Pacífico.

¿Se puede nadar en la playa de Guayabitos?

Sí. La Bahía de Jaltemba está protegida por cerros, así que el agua es tranquila y la playa baja suavecito, lo que hace de playa guayabitos una de las más seguras para nadar en la Riviera Nayarit. Aquí le dicen la alberca más grande del mundo.

¿Qué es mejor, Guayabitos o Sayulita?

Guayabitos para nadar, para familias y para un México auténtico y accesible. Sayulita para surfear, salir de noche y comprar en boutiques. Están como a 30 minutos una de otra, así que si te quedas entre las dos puedes probar ambas.

¿Qué tan lejos está Guayabitos de Puerto Vallarta?

A unos 65 km al norte del aeropuerto de Puerto Vallarta, más o menos 1 hora a 1 hora 15 minutos por la carretera 200.

¿Cuándo es la mejor época para visitar Guayabitos?

De noviembre a abril por el clima seco y soleado y la temporada de ballenas, con noviembre, principios de diciembre y de mediados de enero a febrero como los mejores momentos. Evita la semana de Navidad y Semana Santa, a menos que quieras la fiesta completa. Agosto es el más tranquilo.


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