
Altavista, Nayarit es un pueblo en los cerros, de unas mil quinientas personas, en el municipio de Compostela, tierra adentro de Chacala y La Peñita. Casi todos los que lo buscan vienen por los grabados antiguos y por las pozas al final de la caminata. Ese es el mejor medio día de aquí, y hay más: aguas termales, una cascada, cinco playas a menos de media hora y una fiesta de diez días que termina cada 1 de mayo.
Perfecto si: quieres un pueblo de verdad y una casa entera en lugar de un cuarto de hotel.
Sáltatelo si: quieres caminar a cenar o a la arena.

Es por lo que viene la mayoría. Un arroyo entre la selva, con grabados a los lados, sube hasta las pozas de La Pila del Rey, y el sitio todavía se usa para ceremonias. La caminata es corta, los grabados se ponen mejores conforme subes, y al final te puedes meter al agua. Un señor en la entrada cobra de 20 a 50 pesos.
El camino de terracería está feo y la vereda no está marcada. Nuestra guía de los petroglifos de Altavista trae las vueltas, el estacionamiento y qué llevar. Vale la pena leer antes el registro arqueológico del sitio.

Las Aguas Termales Nuevo Ixtlán quedan a un rato en coche, con agua tibia y mineral. La Cascada El Salto se llega por vereda y tiene agua fresca para nadar cuando ya te hartaste de la sal. La cascada baja con más fuerza de julio a noviembre y se queda en un hilito en los meses secos.
También puedes caminar los cerros, con vistas del campo y pájaros todo el camino. Ve con alguien que conozca la ruta y traiga machete. Las veredas no están marcadas y la selva se cierra rápido.
La costa está más cerca de lo que la gente cree, y eso es lo que termina de convencer a todos. Hay cinco playas a menos de media hora, en el tramo que la oficina de turismo de Riviera Nayarit promueve como su norte tranquilo.
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En Altavista no hay restaurantes. Aun así se come bien. Los abarrotes, esas tienditas que la gente atiende desde su propia sala, tienen despensa, verdura fresca, refrescos fríos y pan dulce como conchas y picones. Lo demás te llega a la puerta.
También le puedes pagar al taxi del pueblo para que te suba comida: pollo asado con todo, o ceviche fresco de Las Varas. Lo ves en la calle primaria y le pagas la comida más un extra por el viaje.

El pueblo está armado alrededor de una plaza, una iglesia y una cancha, y está dividido en nueve barrios. Las calles no tienen nombre puesto. A la principal todos le dicen la calle primaria.
Los días van despacio y el sonido de fondo son gallos y chachalacas. La chachalaca es un pájaro apenas más grande que un gallo, y aquí les dicen dinosaurios chiquitos. Empieza una allá abajo del cerro, le contesta otra, y en segundos el grito ya se extendió por todo el valle en algo que suena mucho más viejo que el pueblo.
El resto del día se llena alrededor de eso: pájaros, el viento entre las hojas de plátano, el claxon de un taxi, una moto que pasa con tortillas. Nadie te pasa sin saludar, y la gente sigue tratando de ayudarte aunque no hables nada de español. Cuando hay fiesta o hay velorio, lo escucha todo el pueblo, y así debe ser.
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La Fiesta de Altavista es la fiesta patronal del pueblo y es lo mejor que pasa aquí en todo el año. El santo patrono es San José Obrero, cuya fiesta cae el 1 de mayo, así que la fiesta siempre termina ese día. Cuenta diez días para atrás y ahí empieza, o sea casi toda la última semana de abril. No se cobra nada y todos son bienvenidos.
Los nueve barrios la organizan entre todos. A cada barrio le toca un día y se encarga de una cosa, todos cooperan con dinero, y todos limpian, primero su propiedad y luego las áreas comunes, así que el pueblo queda barrido antes del primer día.
Hay misa cada mañana y otra vez cada noche los diez días. En las noches hay desfiles o eventos en la plaza, y cuál te toca depende de qué barrio sea el día. Los cohetes truenan a las 6 de la mañana, al mediodía y a las 7 de la noche, todos los días. Nunca es un show grande: truena uno, luego nada, luego otro cinco minutos después.
Al principio de los diez días anuncian a las Reinas, las candidatas del pueblo, casi siempre muchachas de finales de la adolescencia a principios de los veinte. En cuanto salen los nombres, el pueblo se divide. Unas noches después es la final: las candidatas hablan, muestran un talento, bailan y salen con varios cambios de ropa durante la noche mientras la gente le grita a su favorita. La escuela de danza del pueblo baila entre cada presentación.
En una de las noches grandes la gente se desvela bailando y de ahí se va derechito a la misa de las 6 de la mañana, sin dormir.

El 1 de mayo es cuando contratan a las bandas grandes. Las calles no se cierran, nomás se llenan de coches estacionados hasta que ya no se mueve nada. Se ponen puestos de comida, el baile se va largo, y llega gente de todos los pueblos de alrededor, incluidos los que crecieron aquí y ahora viven en Estados Unidos y se vienen en avión nada más para esto.
La noche lleva su orden. Primero el jaripeo, como de 6 a 7 de la noche. Luego la misa. Luego los cohetes finales, que terminan con el torito, un señor dentro de un armazón de toro cubierto de cohetes corriendo entre la gente. Y luego la fiesta: se bebe, se baila, y hay una multitud que lleva diez días juntándose. Cada quien lleva su botella, y la gente llega con tequila y Squirt.
El vestuario es vaquero. Los hombres de sombrero, todos de botas, y las mujeres de pantalón entallado. Nadie te va a correr en shorts y sandalias, pero se te va a notar.
La temporada alta va de noviembre a abril: seco, soleado, agradable, y es temporada de ballenas jorobadas allá en la bahía. La temporada verde, en el verano, es más calurosa y más verde, con lluvia por la tarde, y es cuando de verdad corre la cascada.
Para ver el pueblo en su punto más ruidoso, vente los últimos diez días de abril y quédate hasta el 1 de mayo. Para verlo en su punto más tranquilo, vente cualquier otra semana del año.

Aquí no hay hoteles. Cerrito Encantado está en un cerro justo abajo del camino principal: dos casitas más cuartos privados, alberca de agua salada con vista al valle y al mar, cocina exterior con horno de ladrillo, internet Starlink y perros que te reciben como de la familia. El aire acondicionado está en la Casa Chilam. El terreno está lleno de árboles frutales, y lo que esté maduro esa semana se lo damos a quien esté quedándose.
Moverse es más fácil con coche, aunque no es estrictamente necesario. Los taxis del pueblo andan todo el día y el colectivo cubre las corridas a La Peñita y a Las Varas.
Altavista vale el viaje hasta arriba, vengas por las pozas o por la fiesta. Nosotros rentamos las casas y los cuartos de aquí y tomamos reservas directas, sin comisiones de plataforma.
Sí, nada más por los grabados y las pozas. Si te estás quedando en cualquier punto entre Chacala y Guayabitos, La Pila del Rey es uno de los mejores paseos de medio día de este tramo de costa. Ven los últimos diez días de abril y de pilón te toca la fiesta.
La Fiesta de Altavista dura diez días y siempre termina el 1 de mayo, la fiesta del santo patrono del pueblo, San José Obrero. Cuenta diez días para atrás desde el 1 de mayo para saber cuándo empieza cada año. El 1 de mayo es el día más grande, no se cobra nada y todos son bienvenidos.
En el pueblo no. Altavista está en los cerros, con una vista larga al mar, y la costa queda a media hora cuando mucho: La Peñita a 20 minutos, Guayabitos a 24, Chacala a 27, y Los Ayala y Monteón a 30.
No, y aun así se come bien. Hay abarrotes con lo básico fresco, tortillería diaria, el señor del pan de lunes a viernes, carnitas los miércoles, hot dogs los sábados junto a la cancha, y el taxi te sube pollo asado o ceviche de Las Varas. Casi todos los huéspedes cocinan. Los restaurantes están a veinte minutos cerro abajo, en La Peñita y Las Varas.
Un señor en la entrada cobra de 20 a 50 pesos por persona. No hay taquilla ni horario fijo.
¿Vienes para la fiesta?
Rentamos dos casitas y cuartos privados aquí en Altavista, con alberca de agua salada y vista al valle.